Enseñanzas del deporte para nuestra vida personal y laboral (parte 1)

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Lamentablemente, el mes pasado terminaron los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Al respecto, debo confesar que soy un seguidor obsesivo y fanático de casi todos los deportes practicados por el ser humano, no sólo por el placer de disfrutar de una sana competencia, sino también porque estoy convencido de que muchos de estos deportes han dejado de ser simplemente eso (deportes), para convertirse en fenómenos sociales, culturales, políticos y económicos que movilizan y motivan a muchísimas personas, y de los que podemos obtener una cantidad infinita de enseñanzas para nuestras vidas personales y laborales, como es el caso del siguiente episodio que viví cuando tenía 14 años de edad.

En 1994, formaba parte del equipo de baloncesto (categoría medianos) de mi colegio San Luis Maristas de Barranco, y nos encontrábamos participando en el torneo “ADECORE” de aquel año. Luego de la fase de grupos, en la que participaban más de 40 colegios de Lima, habíamos clasificado a un repechaje de un único partido que definiría nuestra continuidad en el torneo. El problema era que jugaríamos ese único partido contra el principal candidato y favorito para ganar dicho torneo, un colegio que se había convertido en nuestro archirrival deportivo en los últimos tiempos y que, particularmente ese año, había conformado un equipo con gran talento y muy superior al nuestro en cuanto a técnica y talla (factor clave y hasta determinante en un partido de baloncesto): El colegio Santa María Marianistas. Por si fuera poco, dicho partido se debía jugar en el coliseo de este colegio, en tiempos en los que este torneo se disputaba ante tribunas prácticamente llenas.

Hasta hoy recuerdo claramente lo atemorizados que nos sentimos al llegar a ese coliseo repleto de gente a favor del equipo contrario, sentimiento que nos acompañó incluso cuando se inició el partido. Recuerdo también el vacío, decepción y frustración que sentí cuando, después de terminado el primer tiempo, perdíamos por más de 20 puntos e ingresamos a los vestidores cargados de una sensación de derrota; sin embargo, lo que más recuerdo de este episodio es el sentimiento de absoluta satisfacción, alegría y plenitud, luego de lograr una remontada épica, o al menos así lo quiero recordar, en el segundo tiempo del partido. Habíamos logrado lo impensable, aquello que nadie hubiese podido imaginar después de ese primer tiempo. En tan sólo 20 minutos, le dimos vuelta al marcador, terminamos ganando el partido por 3 puntos,  habíamos eliminado del torneo al principal candidato a ganarlo y, por si fuera poco, en su propio coliseo.

Con el pasar de los años, me surgieron varias preguntas sobre este partido: ¿Cómo hicimos para ganarle a un equipo que, sobre el papel, era mejor que el nuestro y tenía más experiencia y mayor promedio de talla? ¿Cómo hicimos para revertir el resultado en tan poco tiempo? ¿Cómo pasamos de una situación desventajosa a otra en la que nos convertimos en ganadores? Me resulta difícil encontrar una única respuesta a cada pregunta; sin embargo, creo que principalmente influyeron los siguientes factores y conceptos, los cuales, con el pasar del tiempo, descubrí que existían también en ámbitos académicos y profesionales:

  • Liderazgo y motivación: Gustavo San Martín era nuestro entrenador, amigo y uno de los primeros referentes de liderazgo que recuerdo. Él era ex alumno de nuestro colegio y tan sólo 7 años mayor que nosotros. Nos había entrenado desde niños, conocía nuestros códigos y lenguaje, y siempre obedecíamos sus indicaciones pues se había ganado nuestro respeto y admiración. Ese día en el vestuario, al vernos derrotados, nos habló de lo que significaba nuestro colegio para él y nos dijo que creía ciegamente en nosotros porque nos consideraba el mejor equipo que él probablemente habría entrenado jamás. Nos hizo entender que podíamos conseguir lo que quisiéramos en nuestras vidas ya que las fortalezas que veía en nosotros no las había visto en nadie más (es más, hasta recitó cada una de nuestras fortalezas individuales y como equipo). Claro, si alguien te dice todo esto es muy probable que lo creas y mejores tu rendimiento; pero, si además viene de alguien a quien consideras tu líder y amigo, te lo dice con sinceridad y mirándote directamente a los ojos, completamente enfervorizado y convencido de lo que está diciendo, golpeándose el pecho con uno de sus puños y hasta con lágrimas en los ojos, es seguro que terminarás sintiéndote como una especie de superhéroe capaz de hacer cualquier cosa.
  • Preparación, planificación y cumplimiento del plan: Nuestro rival era un excelente equipo; sin embargo, nosotros también lo éramos y habíamos pasado los últimos dos años y medio entrenando 5 veces por semana en doble horario, sacrificando veranos de playa y fiestas juveniles por rutinas físicas diarias extremas, funciones específicas y tareas asignadas en el equipo, así como esquemas de juego (tácticas) acordes a nuestro estilo, los cuales repetíamos incansablemente en cada entrenamiento.
    Por otro lado, el partido contra el colegio Santa María había sido planificado a lo largo de casi un mes, pues había una alta probabilidad de enfrentarnos con ellos debido la programación del torneo. Una vez por semana revisábamos videos de los partidos de nuestro rival, conocíamos muy bien a cada uno de sus jugadores, estábamos conscientes de sus fortalezas individuales y como equipo, y teníamos una idea clara de sus debilidades y esquema de juego. Así, el plan definido para ese día iba de acuerdo con todo ese análisis; sin embargo, dicho plan tuvo que ser modificado durante el partido debido a las circunstancias.
  • Trabajo en equipo, compromiso y perseverancia: En realidad, más que un equipo creo que llegamos a ser como una familia. Nos conocíamos desde que teníamos 8 o 9 años, estudiábamos juntos y compartíamos no sólo temas relacionados con el baloncesto, sino también diferentes temas de la vida en todos sus aspectos. Prácticamente convivíamos juntos durante una buena parte de cada año. Todo esto contribuyó a que, en lugar de ser únicamente compañeros de equipo, hayamos llegado a formar un grupo de amigos comprometidos hacia un objetivo en común. Antes de ese segundo tiempo en el coliseo del colegio Santa María, nunca había visto a mis amigos, ni a mí mismo, luchar con tanta vehemencia cada balón, poniendo incluso en peligro nuestra propia integridad, y no dando nada por perdido aunque al inicio las cosas no resultasen. Al final del partido, los 5 jugadores que terminamos en el campo de juego estuvimos al borde de la expulsión, teníamos lesiones en todas nuestras extremidades y algunos teníamos cortes en el rostro y labios, sin embargo el haber conseguido nuestro objetivo recompensaba absolutamente todo por lo que habíamos pasado, el sacrificio que habíamos hecho y, más importante aún (aunque no lo sabíamos en ese entonces), nos había dejado una marca y huella para toda la vida.

Han pasado más de 20 años y, aunque parezca infantil o superfluo, cuando alguien me dice que algo no se puede hacer o es imposible, me acuerdo de ese partido y me pregunto si realmente no se puede hacer o lograr algo. Muchos de los factores y conceptos que se mencionan anteriormente podrían aplicarse también a nuestras organizaciones y, quién sabe, hasta podrían contribuir a lograr objetivos que inicialmente considerábamos como improbables. Por cierto, otra de las cosas maravillosas del deporte es que, así como en la vida personal y/o laboral, las enseñanzas que se pueden obtener de las derrotas son incluso más numerosas que las que se obtienen de las victorias. De hecho, luego de ganar este partido continuamos en el torneo y llegamos hasta la final, la misma que perdimos por 2 puntos; sin embargo, esa es ya otra historia.

Entérate de más temas de interés visitando nuestro “EY Perú Library“.


Oscar MereOscar Mere
Socio de Auditoría, EY

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Socio de la División de Auditoría en EY Perú. Cuenta con 13 años de experiencia en auditoría y asesoría de negocios a empresas de los sectores retail y consumo masivo, real estate, bancario, telecomunicaciones, comercial, entidades sin fines de lucro y proyectos de inversión en Perú, España y Ecuador.


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