La demanda de financiamiento de las Pulperías, ¿afectan los múltiplos de venta de las microfinancieras?

Pulperías (Honduras), Colmados (República Dominicana), y Cigarrerías (Colombia), se refieren a lo que en el Perú solemos llamar “bodegas”, que durante los últimos 20 años han sido clientes estrella de las empresas microfinancieras en estos países, industria que últimamente viene mostrando resultados adversos a los que nos tenía acostumbrados años atrás en prácticamente toda la región Latinoamericana.

Los amantes de las microfinanzas –académicos y profesionales- han destacado el desarrollo de esta industria por muchos años, pues atiende a pequeños microempresarios que de alguna forma no hubieran tenido acceso al financiamiento en la banca formal, representando una herramienta para el desarrollo de los sectores menos favorecidos. Sin embargo, una nueva oleada como la de Milford Bateman, con su libro ¿Por qué las Microfinanzas no funcionan?, señala que éstas no contribuyen con el desarrollo entendido como el acceso a seguros de salud, pensiones, educación, etc.; sino más bien representan un medio de subsistencia para los clientes que atienden. ¿Podría ser que esta teoría sea un fundamento en contra para el desarrollo de las microfinanzas? Exploremos una hipótesis.

En un viaje a Huancayo, un pasajero me compartió su preocupación sobre la  expansión de su “chifa”. Debido a la alta demanda, requería más mozos; pero actualmente le resultaba difícil encontrar a personas dispuestas a trabajar en dichos puestos. En efecto antes podía capturar la atención de hasta 14 personas para ser entrevistadas; sin embargo ahora sólo 3 o 4 se presentaban a las entrevistas, indicando incluso que sólo podían trabajar a medio tiempo, o simplemente requerían un salario más alto. ¿Qué podría haber ocasionado un efecto como el mencionado? Existen diversas respuestas pero analicemos una que podría estar en línea con lo que Bateman señala.

Durante los 10 últimos años con el fenómeno retail en nuestra región, en el Perú se han abierto más de 40 centros comerciales – los denominados malls– que a la fecha emplean directamente a cerca de 150,000 personas y generan más de 2 millones de empleos indirectos. En Piura por ejemplo, donde se han abierto 4 malls, se calcula que alrededor de 12,000 personas podrían trabajar en esta industria, equivalente al 8% del total de clientes de CMAC Piura, una de las microfinancieras más importantes del país. Los nuevos trabajadores habrían preferido laborar en un mall como asalariados y acceder de manera formal a un seguro médico, sistema de pensiones, educación, etc.; beneficios a los que no necesariamente accederían si trabajasen para o fuesen microempresarios informales. Si antiguos o potenciales clientes de las microfinanzas se hubieran convertido en microempresarios por falta de oportunidades y ahora prefieren ser asalariados, ¿Significaría que la demanda de financiamiento de las microfinancieras podría disminuir?

Es interesante ver que el crecimiento en número de clientes es cada vez menor en este sector. En el 2003, el número de deudores de las Cajas Municipales crecía 18%, ahora sólo lo hacen a 5%, por ello las microfinancieras prefieren incursionar en mercados menos bancarizados en búsqueda de nuevos clientes señalándose que este fenómeno sucede por la alta competencia. ¿Será que el crecimiento del país también ha impactado en la capacidad de generar nuevas microempresas y por lo tanto el mayor desarrollo económico del país estaría jugando una mala pasada a las microfinanzas? Atrás quedaron las rentabilidades de 30% que ofrecían las Cajas Municipales y cierto es, que los niveles de crecimiento convergen ahora a los niveles del sistema bancario, lo que hace 15 años era impensable.

¡La cartera de las microfinancieras crece!

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Los seguidores de las microfinanzas han justificado los resultados mostrados en los últimos años señalando que hasta el 2008, por ser considerada hasta entonces una industria anticíclica, no era afectada por las grandes crisis y por lo tanto, comparada con los bancos, ésta se comportaba mejor en el manejo del riesgo crediticio y en el crecimiento de su cartera. Sin embargo, a partir del 2008 esta perspectiva cambió, y por estar más conectada al mundo empresarial y depender de fuentes de fondeo externas, el comportamiento anticíclico se convierte en cíclico. Esta teoría justamente podría sustentar el hecho de que el incremento del empleo, como un efecto macroeconómico producto del crecimiento en el Perú, Colombia y otros países de la región, podría haber impactado en el sostenimiento y la creación de nuevas microempresas como clientes de las microfinancieras.

¡De 2007 a 2014, a más ROE más múltiplo!

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Con seguridad, un menor crecimiento en cartera así como en clientes ha impactado en la rentabilidad del sector y, por lo tanto, en la perspectiva de sus flujos futuros y múltiplos de venta. Por ejemplo, en el 2007 Caja Nor Perú y Caja Sur se vendieron a alrededor de 3 veces el valor contable de su patrimonio, mientras que en el 2014 Mibanco se vendió a 1.27 veces. La gran pregunta en el desarrollo de las microfinanzas es, ¿qué sigue? De las empresas microfinancieras que quedan, una reducción en la demanda de clientes y/o cartera podrían afectar en menor medida a las más grandes, que muestran una ventaja en el tamaño y la mayor escala que manejan – por ejemplo, CMAC Arequipa es 500 veces más grande que EDPYME Credijet – pero ¿qué pasará con las más pequeñas cuando afronten una potencial reducción de la demanda de clientes –sino está pasando ya en este momento?

Mientras más tiempo pase, y el país crezca, podrían observarse paradójicamente múltiplos de venta menores a los últimos años, es probable entonces que siendo los procesos de fusiones y adquisiciones y el foco en los mercados menos bancarizados, una oportunidad para mantener el valor de las microfinanzas durante los próximos años, se siga viendo movimientos en este sector con el objetivo de lograr una mayor escala. Aunque las oportunidades para encontrar microfinancieras con una escala mínima para invertir son cada vez menores, es importante indicar que las Cajas Municipales, por su tamaño y número de clientes, son aquellas microfinancieras que presentan, actualmente, una oportunidad para el interés de potenciales inversionistas en búsqueda de mayor escala y número de clientes. Por dicha razón, será interesante evaluar cómo se desarrollará el mercado de transacciones en este sector durante los próximos años.

Encuentra más temas de interés en nuestro “EY Perú Library“.


jorge-farfan-600pxJorge Farfán
Gerente Senior de Transacciones y Finanzas Corporativas, EY

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Gerente Senior de Transacciones y Finanzas Corporativas de EY Perú. Con más de 10 años de experiencia en banca de inversión, especializado en fusiones y adquisiciones, financiamiento de proyectos y consultoría estratégica. Posee experiencia en el sector financiero, microfinanciero, minero, retail, entre otros. Es MPA de Columbia University, posee una Maestría en Finanzas de la Universidad del Pacifico y es Bachiller en Economía de la Universidad Católica.


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