Envejecimiento saludable: desarrollando oportunidades de negocio en la industria de salud

Envejecimiento saludable: desarrollando oportunidades de negocio en la industria de salud

En las últimas dos décadas la esperanza de vida de los peruanos se ha elevado de 69 (1997) a 75 años (2015), según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística e informática (INEI), y para el 2021, se proyecta que la expectativa de vida sea de 76 años (79 años las mujeres y 73 años los varones). Sin embargo es claro que estas cifras no necesariamente reflejan una mejor calidad de vida de las personas. Nos debemos preguntar si realmente estamos haciendo acciones específicas para disminuir la brecha entre el “envejecimiento” y una “larga vida saludable” (o calidad de vida).

En el mundo, los factores que han incidido de forma significativa sobre el incremento de la expectativa de vida, están relacionados con acciones no tan complejas pero que han sido vitales para el avance de la industria de salud. Entre ellas se encuentran los programas públicos de higiene, sistemas de agua potable, una adecuada alimentación, y las diferentes herramientas de tecnología que han impulsado el desarrollo del sector.

Por todo ello, se han incorporado nuevas fórmulas para alargar el tiempo de vida saludable de las personas y revolucionar el mundo de la medicina, que tradicionalmente actúa sobre los efectos de la enfermedad, a cambio de una visión más integral que busca involucrar ciclos de vida saludables. Sin embargo, el incentivar y seguir programas de salud preventiva, completar tratamientos para algunas enfermedades diagnosticadas, tener una alimentación balanceada y saludable, y crear hábitos de actividades físicas de forma recurrente, siguen siendo las bases para una larga vida, que en combinación con el avance de la medicina, están incidiendo en la esperanza de vida máxima de las personas.

Actualmente, en el mundo la mayoría de las personas adultas llegan a la vejez soportando varios años de malestar que afectan su productividad física y mental. Por ejemplo en Japón los hombres viven en promedio 9 años con al menos una enfermedad antes de morir, mientras que las mujeres viven 12 años con algún malestar. En América Latina la presencia de enfermedades empiezan a aquejar a las personas a más temprana edad y los sistemas de salud no prestan una atención con la suficiente cobertura para toda una generación de ancianos. En este caso, la situación del envejecimiento se ha convertido en un problema estructural social mayor; debido a esto las finanzas públicas tienen un reto importante que implicará incrementar los porcentajes en el presupuesto, a fin de cubrir las necesidades de infraestructura y cuidados para nuestros ciudadanos más longevos. 

Más años no significan más vida

Lo cierto es que nos hemos detenido poco a analizar el impacto que realmente nos genera como sociedad el tener ciudadanos con menos años en capacidad plena de sus condiciones. Por ejemplo, a nivel de gobierno, los costos que se asumen en salud hoy en día se podrían traducir en inversión para programas sociales de educación e infraestructura. Sin embargo, no se está considerando los costos que representan actualmente para las familias el mantener un adulto mayor en casa, y se comprometen recursos tanto humanos como económicos para su cuidado. Es destacable, los programas que desarrollan EsSalud, así como algunas Municipalidades al promover actividades sociales y de integración con los adultos mayores.

El otro reto es cómo lograr que la población actual, que tiene un trabajo informal en distintas actividades, se incorporé a la economía formal con el propósito de aportar a un fondo de pensiones, el cual pueda ser utilizado para invertir en proyectos de infraestructura, salud y educación, permitiendo finalmente conservar la salud y el bienestar financiero de estas personas.

Un estudio de EY, llamado “How can new partnerships close de gap between healthy aging and “growing old”?” y junto a una serie de investigaciones respecto al compromiso con el envejecimiento saludable, determinó que un conjunto de esfuerzos, marcado principalmente por las nuevas tecnologías, el cambio de comportamiento del consumidor en estilo de vida y salud, así como la mejora en los sistemas de análisis de data por parte de las empresas, podrán hacer que en un futuro próximo las enfermedades relacionadas con la edad sean una cosa del pasado.

Hoy en día ya existe una especialidad en la medicina, denominada antienvejecimiento, cuyo propósito no es solo alargar la vida sin enfermedad, sino también la esperanza de vida máxima; y es claro que los millennials, cuando lleguen a ser longevos, serán los verdaderos beneficiados de esta medicina, debido a que son y serán tratados con fármacos que han sido formulados para alargar la vida. Así, la creación de soluciones y servicios innovadores en ese sentido serán oportunidades reales de negocio. Si los gobiernos, empresas e individuos desean aprovechar la ventaja de la longevidad, es necesario generar asociaciones diseñadas para ampliar el periodo de salud a lo largo del ciclo de vida de las personas. Estas colaboraciones deben combinar entidades públicas y privadas vinculadas con la industria de salud. 

Unidos por una visión compartida

Para que esto sea exitoso debe haber una visión compartida que sea lo suficientemente amplia y flexible para garantizar el compromiso de las partes interesadas. Todas ellas ​​aportan habilidades o recursos únicos que, cuando se combinan, crean nuevas oportunidades de negocio.

Son tres los elementos prioritarios para construir una base de asociación sólida: la medición del envejecimiento saludable, inversión en infraestructura y la participación del gobierno.

En primer lugar, la medición del envejecimiento se producirá a través de  datos más precisos en base a información genética del paciente, sus objetivos de salud y capacidades físicas más detalladas que ayuden a entender mejor el proceso de envejecimiento de las personas y permita a los especialistas tomar mejores decisiones sobre el tratamiento. Además, es necesario que los consorcios de investigación compartan el conocimiento para expandir el uso de la información.

De otro lado, la infraestructura que apoya la recolección de datos y el intercambio seguro de propiedad intelectual puede incrementar la participación de empresas poco ligadas al mundo de la salud (por ejemplo, desarrolladores de aplicaciones móviles). Los titulares de la salud y los nuevos participantes pueden tener beneficio en el flujo de conocimientos complementarios, relaciones, tecnologías, entre otros.

Finalmente, es esencial que los gobiernos desempeñen un papel clave en la construcción de ecosistemas inclusivos para promover el bienestar a lo largo de toda la vida. Debido a que sus horizontes de tiempo son más largos que los típicos ciclos económicos, los gobiernos pueden invertir en iniciativas que benefician al bien común, sin estar sujeto al rendimiento puramente económico.

Las acciones descritas representan un llamado a favor de una mayor inversión en el envejecimiento saludable tanto para la sociedad como para los individuos y una oportunidad para toda la industria, que con mayor conocimiento médico, nuevas tecnologías, inversión de capital, y todo ello respaldado en un modelo asociativo-colaborativo de las partes, consoliden la nueva visión de la industria de salud en el mundo.  En tanto el Perú no debe darse el lujo de no implementar las acciones apropiadas para enfrentar esta condición, pues actualmente tiene por lo menos el 10 por ciento de nuestra población siendo longeva. Para el 2018, nuestro Presidente estaría cumpliendo 80 años, por lo que más aún debería partir por desarrollar y liderar acciones inmediatas que tengan que ver con el envejecimiento de la población y su calidad de vida.

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Entérate de más temas de interés visitando nuestro “EY Perú Library“.


Victor CamarenaVictor Camarena
Socio de Auditoría, EY

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Socio de Auditoría de EY Perú. Posee 20 años de experiencia en auditoría financiera, principalmente en los sectores de seguros, salud y servicios financieros. Actualmente es uno de los responsables de la industria de seguros en la división de auditoría en el Perú. Gran conocimiento y experiencia en la aplicación de las NIIF relacionadas con la industria de seguros; en las normas regulatorias de la SBS y AFP y SUSALUD; y en la implementación de la Ley Sarbanes-Oxley (SOX) referida al diseño y evaluación de los controles de reporte financiero en las compañías.


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