Equipo que gana no se cambia

Equipo que gana no se cambia

Es lo que reza un adagio deportivo popular y, sin embargo, hoy en nuestro país amenazamos con manosear y hasta con eliminar la Ley de Promoción del Sector Agrario (LPSA). En efecto, si en los siguientes tres años no se amplía la vigencia de dicha ley, en 2021 se terminará el impacto positivo de esta norma, que tantos beneficios viene reportándole al Perú. Pero no solamente necesitamos de su extensión regulatoria, sino que, además, debemos extenderla al sector forestal y al acuícola.

Hoy, la agricultura representa el segundo sector de la exportación nacional, con US$ 5.795 millones a 2017, según la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (AGAP); es decir, supone el 13,1% del total anual de exportaciones, de los cuales casi la mitad corresponde a frutas y hortalizas frescas, que se espera que crezcan más del 50% a 2021. Contados desde inicios del milenio, en 17 años el total de exportaciones agrícolas creció más de 14 veces, más que duplicando, además, la cantidad actual de cerca de más de 800.000 puestos de trabajo empleados a nivel nacional. Asimismo, de 2004 a 2015 la agricultura moderna incrementó más de siete veces la participación de las mujeres en sus actividades. Además, es uno de los ejes generadores de mayor impacto en la equidad de género en el Perú en los últimos tiempos, e incidió de manera inobjetable en la extraordinaria reducción de la pobreza de los últimos 20 años, en cerca de 34%.

Así, a manera similar de lo aplicable a un elenco deportivo que triunfa de manera repetida, nuestra Ley de Promoción del Sector Agrario –que sí funciona- no debe tocarse. ¡Por el contrario, debe extenderse en tiempo y aplicación!

A comparación, Chile, en 2017, exportó US$ 4.763 solo en frutas y US$ 4.814 millones en alimentos procesados sin contar el salmón, y hemos tenido un crecimiento sectorial pujante, donde hasta hace dos décadas estas diferencias eran abismales; justamente porque la LPSA le dio al Perú la competitividad necesaria para constituir a la agricultura en nuestro motor de la economía nacional, detrás de la minería.

Sin embargo, hoy se alzan voces que pretenden cuestionar la LPSA aduciendo que no otorga todos los beneficios sociales a los trabajadores, al menos a niveles de otras industrias, como, por ejemplo, en el régimen de aportes a la seguridad social aplicable (de 4% en lugar de 9%), o del porqué de la tasa de impuesto a la renta aplicable bajo la LPSA (15%) versus la del régimen general (29,5%). Justamente en esa flexibilidad se cimenta el éxito de la atracción de la inversión que ha visto, en la LPSA –además de la mencionada competitividad a nivel internacional-, la regulación clara y sencilla del vigoroso incremento de nuestra inversión agrícola.

Así, a manera similar de lo aplicable a un elenco deportivo que triunfa de forma repetida, nuestra LPSA –que sí funciona-, no debe tocarse. ¡Por el contrario, debe extenderse en tiempo y aplicación! Hoy no la aplicamos al sector forestal y al acuícola, donde Chile exportó US$ 2.255 millones (sin contar la celulosa) y US$ 4.159 millones solo en salmón, respectivamente, en 2017. Como se desprende, no hay por qué no pensar que la extensión de la aplicabilidad de una LPSA semejante para esos sectores potenciaría de manera concreta y decidida el acelerado despegue del crecimiento en su inversión y de su impacto positivo en la economía nacional.

Pero eso no es todo, ahora que retrocedimos levemente en cuanto al índice de disminución de la pobreza, mientras que por cada S/ 1 millón de inversión en minería se generan tres puestos de trabajo directo y 18 indirectos, la agricultura genera 21 y 48 puestos de trabajo, respectivamente, según la AGAP. Y si hablamos de infraestructura y de mayor generación de empleo, al mencionar los proyectos de irrigación registrados en lo que va del milenio, hallamos que la creación de valor ya ha sido muy significativa en los últimos 17 años, y ellos han sido responsables de habilitar más de 400.000 hectáreas, de un total de un poco más de 4 millones a nivel nacional. Aquilatemos lo que si funciona y sobre ello expandamos su aplicación.


*Artículo publicado originalmente en la edición de Junio 2018 de América Economía.          

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Paulo PantigosoPaulo Pantigoso
Country Managing Partner, EY 

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Country Managing Partner de EY Perú. Responsable de liderar junto con 50 socios y directores a más de 1,200 profesionales expertos en los servicios de la firma. Es editor de la “Guía de Negocios e Inversión en el Perú” elaborada en conjunto por EY Perú, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Proinversión; y editor de la Guía de Negocios y Emprendimiento “Crecer”, dirigida a orientar a los emprendedores en los negocios.