¿Por qué no nos unimos, de verdad?

¿Por qué no nos unimos, de verdad?

En el robusto Marco Macroeconómico Multianual (MMM), emitido por parte del Ministerio de Economía y Finanzas y que da los lineamientos económicos a seguir por parte del Perú para el periodo 2019-2022, se observan varios aspectos positivos, entre los cuales destaca el que si a junio de 2018 el país ya ha acumulado 24 meses de superávit de balanza comercial, se vaticina que por lo menos se sumarán otros 54 meses de su crecimiento, hasta 2022. Así, este 2018 el país superará los US$ 50.000 millones de exportaciones, y más de US$ 67.000 en 2022, a razón de casi 7,6% de crecimiento anual.

Un crecimiento basado en el incremento de nuestras exportaciones es muy importante, siempre que lo acompañe una: 1) mayor transformación de las materias primas (la minería representó alrededor del 62% de nuestras exportaciones en 2017), 2) diversificación (los agribusiness dentro de las exportaciones son un excelente ejemplo de lo que el Perú está logrando), 3) especialización (para dotarlas de mayor valor agregado y seguir estrategias “de nicho”) y 4) productividad.

Justamente, el MMM ha comentado el próximo lanzamiento de una Política Nacional de Competitividad (PNC) orientada a crecer en PIB (y en exportaciones) a través del fomento de la competitividad basada en las potenciales de desarrollo económico mediante medidas transversales en favor de los sectores productivos, basados en tres factores: a) infraestructura y mejoras en el financiamiento para la inversión, b) educación con énfasis en mecanismos formativos alineados con las necesidades productivas, y c) productividad total basada en innovación, fortalecer la institucionalidad, generar un marco regulatorio adecuado, entre otras cosas.

No veo cercano el alcanzar el primer mundo a través de aspirar a ensamblar chips, cohetes y aviones. No en el corto plazo.

Ahora bien, tenemos que sincerarnos y no fantasear. En la posibilidad de la real explotación de nuestras potencialidades no veo cercano el alcanzar el primer mundo a través de aspirar a ensamblar chips, cohetes y aviones. No en el corto plazo. Somos mineros, tenemos un potencial mundialmente envidiable en turismo, en gastronomía y se puede vivir de explotar ello. Los ingresos por turismo de España equivalen al 5% de su PIB. Solo Mallorca registra 3,5 veces más turistas al año que todo el Perú. Tenemos el Amazonas mejor conservado, la mayor diversidad de microclimas, uno de los más altos rendimientos de producción agrícola por hectárea, la mejor pesquería del mundo, textiles apreciados, manufacturas de nicho, agua, energía de la más variada y por desarrollar de manera ingente, por citar algunos de nuestros “regalos divinos”.

Según América Economía, el Perú aporta hoy 21 de las 500 mayores empresas de la región en un rango de facturación anual que va de US$ 4,079 millones a US$ 1.143 millones, cuando hace 10 años a este ránking no le aportábamos sino tres empresas. Algo hemos avanzado y sin duda necesitamos impulsarnos mucho más para tener una economía diversificada y pujante.

Pero si tenemos toda esta gama de logros y previsiones favorables, ¿qué nos hace desaprovechar nuestro potencial? La desunión, la desconfianza, el no dialogar, la cultura del “hay que” y del “lo que pasa”, y la no voluntad política para conversar de verdad, de ejercer reformas de calado profundo y moderno, y de ejecución y gestión.


*Artículo publicado originalmente en la edición de Setiembre 2018 de América Economía.          

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Paulo PantigosoPaulo Pantigoso
Country Managing Partner, EY 

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Country Managing Partner de EY Perú. Responsable de liderar junto con 50 socios y directores a más de 1,200 profesionales expertos en los servicios de la firma. Es editor de la “Guía de Negocios e Inversión en el Perú” elaborada en conjunto por EY Perú, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Proinversión; y editor de la Guía de Negocios y Emprendimiento “Crecer”, dirigida a orientar a los emprendedores en los negocios.