Prevención: el mejor remedio contra la corrupción

 Responsabilidad administrativa de las empresas por delitos de corrupción

En un contexto global y local donde cada día se ven nuevos casos relacionados a la corrupción y soborno tanto en entidades públicas como en privadas, que dañan la reputación de las organizaciones; es imprescindible que las empresas analicen los escenarios que podrían representar riesgos para sus operaciones y propongan soluciones para evitar caer en prácticas ilícitas.

Según nuestra 15a Encuesta Global de Integridad en los Negocios 2018, en Latinoamérica el 74% de encuestados señaló que la corrupción y el soborno es una práctica común en su país; mientras que en el Perú el 82% indicó vivir una situación similar. Estos resultados nos demuestran que el nivel de percepción sobre corrupción a nivel regional es realmente alto, situación que se refleja aún más cuando el estudio nos indica que el top 5 de países con mayor percepción de nivel de corrupción está conformado por: Brasil, Colombia, Nigeria, Kenia y Perú; es decir, 3 de los 5 países con mayor nivel de percepción de corrupción se encuentran en Latinoamérica.

El efecto de la corrupción y las nuevas normas

Desde el año 2016 el Estado Peruano ha venido promulgando una serie de normas relacionadas con la responsabilidad administrativa de la persona jurídica por delitos de corrupción con funcionarios públicos, lavado de activos, financiamiento del terrorismo, colusión y tráfico de influencias (Ley 30424, DL 1352 y Ley 30835).

Hoy en día la persona jurídica puede ser investigada, multada e incluso inhabilitada en caso se compruebe que estuvo involucrada en los delitos mencionados. Todo ello, además del efecto negativo más grande: el daño reputacional.

¿Cómo combatir la corrupción?

Una herramienta que la misma norma ofrece para combatir la corrupción en las empresas es el Modelo de Prevención.

Según las normas anticorrupción peruanas, , si uno de sus colaboradores o terceros comete un acto de corrupción, la empresa se exime de responsabilidad si es que demuestra que cuenta con un Modelo de Prevención implementado que funcione adecuadamente , siendo la sanción solamente para el colaborador o tercero que ha cometido el delito.

Si bien las normas no señalan que tener un modelo de prevención es obligatorio, éste funciona como un seguro de vida para la empresa, ya que en caso de que un acto de corrupción haya sido cometido por un colaborador, la sanción no es dirigida hacia la persona jurídica, sino solamente hacia la persona natural.

¿Cómo implementar un modelo de prevención?

Toda empresa que quiera implementar un modelo de prevención debe considerar los siguientes cinco componentes:

  1. Contar con un encargado de prevención: Una persona que articule todo el Modelo de Prevención y reporte al máximo órgano de administración de la empresa sobre el funcionamiento del mismo.
  2. Elaborar una matriz de riesgos: Un documento donde se mapean todas las interacciones que tiene la empresa con funcionarios públicos, se identifican los riesgos, se valoran y se detallan los controles relacionados.
  3. Contar con una línea ética: Una línea de denuncia que garantice el anonimato y confidencialidad del denunciante, evitando cualquier tipo de represalia.
  4. Capacitar al personal: Las personas dentro de la organización deben ser entrenadas y la empresa debe tener evidencia de ello para demostrar que su modelo de prevención es efectivo.
  5. Monitorear: Una vez que ya hiciste todo, ¿quién te asegura que está funcionando? Por ello, es importante contar con un plan de monitoreo y supervisión que puede incluir al área de auditoría interna o aún más recomendable, auditores externos que evalúen la efectividad del Modelo.

¿Apagar el incendio o prevenirlo?

Muchos directivos suelen decir “esto no nos va a ocurrir a nosotros”, “no tenemos esa clase de problemas”, sin embargo, cuando sus empresas terminan viéndose involucradas en casos de corrupción no saben cómo reaccionar, produciéndose daños irreparables en la reputación corporativa.

Por ello, es importante tener presente que no se trata solamente de apagar el incendio una vez iniciado, sino contar con un modelo de prevención que ayude a la empresa a identificar cuáles son sus puntos débiles para fortalecerlos y establecer un plan de acción que sirva como defensa en caso sea vea involucrada en una situación adversa.

 

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Cecilia MelziCecilia Melzi
Socia de Riesgos de Integridad, EY 

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Cuenta con más de 12 años de experiencia en el desarrollo e implementación de Programas de Cumplimiento Corporativo y Prevención de Fraudes, así como ejecución de Evaluaciones de Riesgo de fraude y corrupción, Auditorías Forense, y Servicios de Resolución de Disputas. Certified Fraud Examiner con un MBA en el Instituto de Empresa de Madrid, y un Multinational MBA  en la Universidad Adolfo Ibañez School of Management de Miami.