Consumidores del futuro: tendencias que definirán el mercado

Consumidores del futuro

La forma de hacer negocios ha cambiado sustancialmente en los últimos años y lo seguirá haciendo en el futuro próximo. En ese sentido, resulta clave tener identificadas las tendencias que influenciarán el comportamiento de los consumidores y, por tanto, lo que hay que considerar al momento de pensar y repensar en el día a día de los negocios.

En nuestro reporte “Eight forces that will shape future consumers” se detallan ocho tendencias relacionadas a las condiciones de trabajo y las motivaciones e intereses de los consumidores, que presentamos a continuación.

  1. Smart shopping

Esta tendencia se puede traducir como “compras inteligentes”, en la cual los dispositivos de internet (sistemas de inteligencia artificial y smart home) serán los que definan qué, cómo y dónde comprar (según lo que necesitemos y nos haga falta). Piénsese en el caso de una refrigeradora inteligente que detecta que algún producto se ha agotado, por ejemplo la leche y ordena su compra según las preferencias previas del usuario (marca, cantidad, entre otros). De esta forma, se reducirá la probabilidad de compras impulsivas y “emotivas” (para diferenciarlas de las racionales). Asimismo, ya no habrá intermediarios, pues todo se basará en la comparación de precios y productos relevantes.

  1. Estilos de vida

Los consumidores adquirirán cada vez menos productos y, por el contrario, pagarán por poder usar o acceder a los servicios que desean. Por ejemplo, los servicios de música por Internet o los servicios de taxi, que proporcionan chofer y auto al instante. Gracias a estos servicios una persona ya no necesita adquirir música ni un auto para disfrutarlos, sino que accede a ellos sólo cuando le es necesario, con la reducción significativa de costos que eso implica. También sucede lo mismo con la necesidad de vivienda y oficinas, ahora se puede arrendar una vivienda y oficinas en distintas ciudades del mundo, por periodos cortos que incluyen una sola noche o una hora, respectivamente.

Lo que para algunos nos puede parecer realmente asombroso, pues años atrás era impensable, hoy para ciertos consumidores (sobre todo, los más jóvenes) y para los del futuro esto será la regla o lo común. Se trata de consumidores “nómadas”, que se movilizan de ciudad en ciudad, por lo que ya no estarán limitados por los lugares geográficos. De ahí que requieran gran flexibilidad de los servicios.

  1. Colaboradores, no empleados

Una tendencia que tiene gran relación con el punto anterior es la concerniente a los trabajadores de las empresas. Así como los consumidores serán nómadas, los trabajadores también lo serán, por lo que la concepción de tener empleados a tiempo completo en las oficinas quedará obsoleta. En el futuro próximo habrá proporcionalmente más colaboradores independientes, los ya conocidos “freelancers”, que trabajadores en planilla.

Habrán “plataformas cognitivas” que se desarrollarán para lidiar con esta nueva característica del mercado laboral. Por ejemplo, a través de estas plataformas y gracias a sistemas de inteligencia artificial, se podrá enlazar un proyecto específico con un colaborador, basándose en su experiencia, el tiempo y su expectativa de pago. A su vez, las tecnologías de realidad aumentada e inteligencia artificial permitirán que el trabajo remoto sea eficiente.

Todo lo anterior representa un reto para las empresas, las cuales tendrán que repensar el vínculo con aquellos trabajadores que no estarán en las oficinas de la compañía. Por ejemplo, el cómo reforzar los valores de la organización en ellos.

Hay que tener en cuenta que estos nuevos trabajadores tendrán conceptos muy distintos sobre lo que significa el trabajo y sus prioridades (por ejemplo, la idea de un trabajo para toda la vida es impensable para ellos). Resulta clave entender estos puntos, pues son ellos quienes conformarán la fuerza de trabajo del futuro.

  1. Todo es un juego

Otra tendencia que impactará también en el ámbito del trabajo y en las expectativas de los consumidores es la de “la vida como un juego”. Hoy en día el trabajo y el juego son ámbitos separados y encontrar el punto medio entre ambos es considerado esencial en el balance vida-trabajo. Pero para los consumidores del futuro, ambos ámbitos se fusionarán entre sí, lo que se denomina “creatividad productiva”.

Las realidades virtual y aumentada serán una parte interactiva de la vida diaria, tanto en lo referente a contenido como a juegos y entretenimiento. Al tiempo que las tecnologías se vuelven más complejas y relevantes, las experiencias de los usuarios evolucionarán a lo que se conoce como “gamify routine behaviors” o gamificación de los comportamientos rutinarios.

Actualmente ya vemos a ciertos influenciadores en las distintas redes sociales transformando sus pasatiempos e intereses en fuentes de ingreso económico. Pero ellos son solo una primera ola. En el futuro, todos los consumidores podrán crear contenido, reeditando sus experiencias para el entretenimiento de otros. En ese sentido, a las empresas les queda preguntarse cómo pueden responder adecuadamente a estas experiencias de juego y consumo.

  1. La salud como eje

Así como el juego y la flexibilidad serán clave para los consumidores y trabajadores, la salud también será un ámbito crucial en el futuro. Los consumidores maximizarán su vida saludable con un mínimo esfuerzo.

Hoy uno requiere ser consciente de todas las acciones que debe adoptar para procurar una vida saludable: ir al gimnasio o practicar algún deporte, leer la tabla nutricional de los productos, sacar una cita con el dentista, seguir una dieta, entre otras. Es decir, se requiere una participación activa en este asunto.

Pero en el futuro, una vez que hayamos generado la confianza suficiente con determinados proveedores para compartir nuestra data, podremos fiarnos de la tecnología para que sea ella la que se encargue de mantenernos en un estado de vida saludable; ya no tendremos que preocuparnos por eso. Así por ejemplo,  desde pequeños, los niños tendrán un mapa de su salud mental y física, que se irá actualizando según vaya creciendo el niño.

Por último, nuestras necesidades de ejercicio físico, de vida social y planes nutricionales estarán integrados y personalizados a cada una de las áreas de nuestras vidas. En ese sentido, estaremos frente a una experiencia pasiva de consumo basada en un sistema inteligente y en permanente desarrollo y actualización.

  1. No más ficción

En la línea de la salud, la tecnología también les permitirá a los consumidores saber todo sobre los alimentos que consumen, desde su origen hasta el momento que llega a sus mesas. Esto les permitirá a los consumidores que puedan saber sobre nutrición, el cuerpo humano y el impacto de nuestras elecciones de dieta en nuestra salud, nuestro bienestar y el medio ambiente. Con data confiable e inmediata sobre el desempeño de nuestro cuerpo, podremos ingerir productos que ya están personalizados para satisfacer nuestras necesidades de forma precisa y única.

Hoy cada vez que estamos ante alguna comida, tenemos que elegir entre gusto, conveniencia y bienestar. En ese sentido, el reto para las empresas es cómo destacar dentro de este universo de consumidores que conocen a cabalidad lo que ingieren y hacer que los elijan.

  1. Transporte inteligente

Movilizarnos en las ciudades puede ser caótico, sobre todo para quienes vivimos en algunas de las principales ciudades capitales como Lima. No obstante, en el futuro las ciudades podrán contar con sistemas de transporte inteligente que reflejarán los patrones de viaje de los usuarios. De esta forma, se podrá gestionar mejor los flujos del tráfico a favor de los usuarios. En este punto, hay que tener en cuenta que la necesidad de tener un auto propio disminuye entre los consumidores más jóvenes, por lo que es de prever que la demanda de estos vehículos se reduzca en el futuro.

  1. Tecnología invisible

Puede que lo descrito hasta el momento parezca propio de una película de ciencia ficción. Hoy las tecnologías que utilizamos siguen siendo consideradas como algo distinto a nosotros, por muy integradas que estén en nuestro día a día.

En el futuro ya no seremos conscientes del uso de las tecnologías; es decir ya no habrá una fricción entre ellas y nosotros, pues pasarán a ser parte casi imperceptible de nuestras vidas. Así, por ejemplo, ya no requeriremos llevar con nosotros nuestro documento de identidad, tarjetas de crédito o, incluso, las llaves de la casa. Cada servicio que recibimos será personalizado y adaptado a nuestro contexto específico y personal.

Lo mismo sucederá para las empresas. Gracias a tecnologías, como el blockchain, por ejemplo, podrán ver reducidos sustancialmente sus costos, y la cadena de suministros podrá ser optimizada radicalmente. Sin embargo, será necesario contar con negocios colaborativos, donde se comparta la data en tiempo real, y donde el concepto de competencia se modifique a fondo. Entre los retos que esto representa está la necesidad de que las personas y empresas aprendan a confiar en la inteligencia artificial para la toma de decisiones.

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