Las oportunidades del food by design

Las oportunidades del food by design

La industria alimentaria mundial, valorizada en US$ 5 trillones, se sacude hoy con la disrupción. Las empresas de alimentos entregan productos de consumo masivo mediante largas cadenas de suministros, a pesar de que los consumidores demandan cada vez más alimentos locales, saludables y personalizados. Hoy la agricultura genera el 24% de los gases de efecto invernadero, consume el 70% del agua dulce y ocupa casi el 40% del área global. Este consumo no es sostenible y a ello se suma el impacto de la masificación de la “dieta occidental moderna”, que genera problemas de salud globales. Hoy más personas en el mundo sufren de obesidad que de desnutrición.

En ese contexto, mientras que para 100 calorías de insumos alimentarios se producen tres calorías de carne de vacuno para el consumo humano, se estima que en el Perú -principal productor mundial de harina de anchoveta-, por cada kilo de anchoveta se pueden producir entre tres y cinco kilos de peces de cultivo para consumo humano directo. Por otro lado, la producción de carne de vacuno requiere 20 veces más tierra y emite 20 veces más emisiones de gases de efecto invernadero por unidad de proteína comestible que, por ejemplo, las fuentes de proteína de origen vegetal. A 2050 habrá 40.000 millones de unidades de ganado para 9.700 millones de personas, y para alimentar esta población la industria agrícola necesitará producir un 70% más de alimentos y usará solo 5% más de tierra.

Soluciones que involucren salud, comida de producción eficiente y económicamente escalables, cambio de costumbres e innovación alimentaria, son muy necesarias. Una de ellas se centra en la creación de carnes vegetales y sustitutos lácteos que tengan similar sabor y experiencia de lo real, pero sin las ineficiencias calóricas e impacto en la sostenibilidad. Y otra alternativa es apostar fuerte por la acuicultura, pues se espera que el consumo humano directo de la producción pesquera total aumente 17% a 2025 hasta 196 millones de toneladas a nivel global.

De la mano con ello, en el Perú, en los últimos 20 años, una gran cantidad de productos agroindustriales nos han dado un crecimiento pujante y sostenido, de más de 15 veces su valor de exportación versus 2000, tanto como exportaciones tradicionales como no tradicionales. La aplicación de la Ley de Promoción Agraria (LPA), que norma con 15% el impuesto a la renta empresarial en lugar del doble de su régimen general, acompañada de las normas de promoción laboral, han funcionado dotando de competitividad a nuestra producción agrícola, que genera empleo masivo. Para la acuicultura, la LPA amplió sus beneficios del impuesto a la renta, pero no así los laborales, que darían un impulso similar a los de la agricultura, ya que los costos laborales representan hoy cerca del 20% de los costos del negocio acuicultor. Ecuador y Chile han logrado un desarrollo muy significativo de su explotación langostinera y salmonera, respectivamente, con lo cual nada hace pensar que no podamos desarrollar una extraordinaria producción acuícola, aplicada a alimentos mejorados en, por ejemplo, langostinos, truchas y tilapias, aún más cuando la FAO y la OCDE señalan que el consumo mundial de pescado proveniente de la acuicultura subirá del 50% (2015) al 57% (2025).

Existen alternativas de una nueva “comida a la medida” mundial, con los beneficios antes descritos y basada en la competitividad agrícola y acuícola, cuyo potencial está en nosotros multiplicar. La dación y vigencia de leyes laborales de promoción en la acuicultura resultan de la mayor urgencia.


*Artículo publicado originalmente en la edición de Abril 2019 de América Economía.          


Paulo PantigosoPaulo Pantigoso
Country Managing Partner, EY 

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Country Managing Partner de EY Perú. Responsable de liderar junto con 50 socios y directores a más de 1,200 profesionales expertos en los servicios de la firma. Es editor de la “Guía de Negocios e Inversión en el Perú” elaborada en conjunto por EY Perú, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Proinversión; y editor de la Guía de Negocios y Emprendimiento “Crecer”, dirigida a orientar a los emprendedores en los negocios.