Mujeres en los directorios: beneficios y alternativas

Mujeres en los directorios: beneficios y alternativasExiste una demanda de parte de los consumidores que cada vez toma más fuerza y las empresas no pueden ser ajenas a ella si quieren seguir siendo competitivas. Se trata de una mayor inclusión de las mujeres en los procesos productivos así como la eliminación de cualquier tipo de violencia hacia ellas. Ya no basta saber cuántas mujeres laboran en las empresas, sino que la exigencia por parte de los consumidores es más alta y puntual: quieren saber cuántas mujeres participan en puestos de liderazgo en las compañías. Prueba de ello es que este indicador ya se incluye en evaluaciones sobre clima laboral que hacen las consultoras a las empresas en el Perú. Así como se identifica el sector al cual la compañía pertenece y el número de colaboradores que tiene, también se hace énfasis en el porcentaje de mujeres en puestos directivos.

Beneficios de su presencia

En promedio, en el Perú solo un 22% de las juntas directivas es ocupado por mujeres; y en empresas de más de 1,000 colaboradores solo llegan al 18.1% (Ranking PAR 2018) en estos órganos, según encuestas locales. Estas cifras llaman la atención y preocupan, debido a las ventajas competitivas que las empresas están desaprovechando al no incluir a más mujeres en estos cargos.

Existen diversos estudios que revelan los beneficios que genera para las compañías la presencia de mujeres en las juntas directivas y cargos de dirección. El hecho que haya mujeres en estos puestos repercute positivamente en un mayor desempeño financiero, mejores resultados en innovación y en la toma de decisiones. Sin embargo, estudios realizados por EY demuestran que se requiere un mínimo de 30% de mujeres en puestos directivos para que exista una real incidencia en los resultados de las empresas.

La diversidad de experiencias es uno de los factores que explican los beneficios generados por la presencia de mujeres. Pero no es el único. Las mujeres aportan conocimiento del comportamiento del consumidor, ya que ellas equivalen al 50% de los consumidores. En efecto, las mujeres representan un mercado más grande que los de China y la India juntos. Y esto es un hecho que hay que tener en cuenta. Ha quedado demostrado que equipos que tienen uno o más miembros que representan al público objetivo son 158% más propensos a entenderlo e innovar acorde a sus preferencias y necesidades, según un estudio realizado por el Center of Talent Innovation, con sede en Estados Unidos.

Hoy los mercados buscan que más allá de ganancias financieras, las empresas tengan un propósito. En ese sentido, las mujeres han demostrado ser un socio favorable. El 80% de las mujeres encuestadas por EY afirmó que el tener un propósito como empresa ayuda a guiar a la compañía en medio de la volatilidad. En contraste, solo el 70% de los hombres opinó así.

Del mismo modo, la demanda de una mayor inclusión de mujeres en el mercado laboral y puestos de dirección por parte de los consumidores es una tendencia del mercado que cada vez adquiere más fuerza, como lo fue en su momento realizar las actividades productivas con un impacto medioambiental reducido y controlado; y que hoy es indiscutible. Identificar estas nuevas exigencias de los consumidores y responder a ellas con creces genera ventajas frente a la competencia.

Para sumar más

En el Perú cada vez hay más mujeres en los directorios, pero aún el camino por recorrer es  largo. A fin de que el número sea mayor existen algunas opciones. Una muy efectiva es acoger a más miembros independientes en los directorios. Las personas que ingresan como directores independientes a una compañía aportan una visión más objetiva y neutral al manejo de la empresa. Cuentan con experiencia profesional ‒no necesariamente medida en cantidad de años‒ que resulta valiosa para las empresas. Y también lo es para los inversionistas, quienes consideran que una mayor presencia de directores independientes incide en mejores prácticas de buen gobierno corporativo.

Puntualmente, las mujeres como directoras independientes no solo suman habilidades blandas, sino que generan una sensibilidad distinta que se traduce en ideas innovadoras. Pero sin duda un factor imprescindible para tener más mujeres en las juntas directivas es un cambio de paradigma en la forma cómo hacer negocios y cómo llevar adelante una empresa. Es necesario dejar atrás el sesgo que existe sobre las tareas, roles y características preestablecidas respecto a hombres y mujeres; y, al mismo tiempo, se requiere incorporar alternativas distintas para el día a día de las empresas.

En efecto, entre otras razones, se trata de no perder talento en las organizaciones para impulsar la rentabilidad de las mismas. De acuerdo al reporte de “Brechas de Género” 2017 del INEI, la evolución de la población por sexo al 2025 estará porcentualmente en 50/50. Eso quiere decir, que no considerar a más mujeres en puestos claves económicamente podría disminuir la competitividad en el futuro. Por ello, las estadísticas preocupan. En el “The Global Gender Gap Report 2018” preparado por el World Economic Forum, estamos en puesto 93 de 149 países en participación económica, específicamente respecto a profesionales y técnicos mujeres, este tema va asociado a incentivar a que más mujeres estudien carreras STEM (involucra Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) para tener un aporte más estratégico en el futuro dentro de las organizaciones.

Cabe resaltar que en EY más del 30% de nuestros socios y directores son mujeres. Y no nos detenemos. Tenemos varias iniciativas que buscan preparar a más mujeres para asumir cargos de alta dirección. Por ejemplo, están los movimientos “Women Fast Forward”, “Women in Sports” y “Women in Industry”. Consideramos que es cuestión de tiempo para ver más mujeres en puestos clave de dirección de compañías, pero también creemos que existen acciones que podemos implementar desde ya para que ese escenario llegue más pronto.


Beatriz-de-la-VegaBeatriz De la Vega
Socia de Impuestos, EY

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Socia Líder de Energía de EY Perú. Cuenta con más de 19 años de experiencia en consultoría legal, especializada en temas tributarios con empresas de hidrocarburos, mineras y manufactureras, asesoría en procesos de fiscalización y el planeamiento tributario. Abogada graduada por la Pontificia Universidad Católica del Perú, tiene un Master en Business Administration de la Universidad Adolfo Ibañez School of Management de Miami. Master en derecho de hidrocarburos, de la Universidad de Aberdeen, Escocia – Reino Unido.